El color verde, la presencia de la madera y las puertas ranuradas, creadas especialmente para este proyecto, dotan al espacio de una identidad muy propia y nos trasladan a los bosques de nuestra tierra gironina.
La isla es una de las piezas más singulares del proyecto. Para sus frentes se diseñó un ranurado exclusivo sobre puertas de MDF, que posteriormente se lacaron en el color NCS seleccionado por la interiorista. Una solución hecha a medida que exigía precisión, coordinación y la voluntad de afrontar un nuevo reto. Y eso nos encanta!
La funcionalidad también desempeña un papel protagonista. La zona de columnas, fabricada con medidas especiales para integrar los electrodomésticos Sub-Zero & Wolf, aporta una lectura continua y ordenada del mobiliario. En este mismo lineal, los pequeños electrodomésticos permanecen ocultos en una columna con puertas escamoteables, de modo que pueden utilizarse cómodamente y desaparecer cuando no son necesarios.
Para aligerar el peso visual del conjunto verde, se incorporaron distintos elementos de madera que, junto con el revestimiento cerámico de la pared, aportan textura y una materialidad de carácter más artesanal.
El resultat és una cuina molt vinculada al paisatge que l’envolta.






